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“El reino de las mujeres”: así son los mosuo, una de las últimas sociedades matriarcales que existen

En una región remota en el suroeste de China las mujeres son las cabezas de familia, las parejas no viven juntas y los bebés se crían exclusivamente en la familia de las madres.

En las laderas del Himalaya yace el lago Lugu, hogar del pueblo mosuo y entrada a una tierra misteriosa conocida como “el Reino de las Mujeres”.

Los mosuo son una comunidad de aproximadamente 40.000 personas y durante siglos han vivido en las orillas de este lago, que limita con las provincias de Sichuan y Yunnan en el suroeste de China, y también en las montañas circundantes, agrupadas en pintorescos pueblos llenos de casas de madera.

La ubicación remota, entre montañas y el lago Lugu del suroeste de China, ha permitido que durante décadas esa comunidad preservara su particular modo de vida.

A 2.700 metros sobre el nivel del mar, y con la ciudad más cercana a unas seis horas en auto, la lejanía de la región les ha permitido preservar costumbres que no se encuentran en ningún otro lugar del mundo.

Una de las tradiciones culturales más singulares es el zouhun o “matrimonios ambulantes”.

Múltiples amantes

Después de una ceremonia de llegada a la madurez, las mujeres mosuo pueden elegir a sus amantes, teniendo tantos o tan pocos como deseen en su vida.

Durante estos “matrimonios”, los hombres visitan la casa de la mujer con una invitación y pasan la noche en un “cuarto de flores”.

Al amanecer salen y regresan a su propia casa. Las parejas no viven juntas y los bebés se crían exclusivamente en la familia de las madres. Son los hermanos y tíos quienes desempeñan el papel paternal.

Pero los hombres también ejercen un papel importante en la sociedad mosuo.

Los padres biológicos no están excluidos de la crianza de los hijos, pero no viven en el hogar familiar.

Antiguamente, solían viajar en caravanas vendiendo los productos locales.

También se dedicaban a la construcción de viviendas, a la pesca y a la cría y matanza de ganado.

Hoy en día tienen, si cabe, un rol más relevante. Pese a no ocuparse de sus propios hijos, sí son responsables económicamente de los sobrinos y sobrinas que viven con ellos en sus casas.

La mujer como cabeza de familia

Aunque con frecuencia se dice que los mosuo son una de las últimas sociedades matriarcales que existen en el planeta, es más correcto decir que la comunidad sigue una tradición matrilineal.

Esto es, los hombres siguen ejerciendo un poder político importante en la vida pública, pero las mujeres son las dueñas y jefas del hogar. Son ellas quienes toman las decisiones en el ámbito familiar.

Las mujeres mosu conservan su independencia y no necesitan de los hombres para tener ingresos.

Las riquezas, los bienes y propiedades pasan de madre a madre al morir y esto otorga a las mujeres mosu una gran autoridad y libertad.

Yang Zhaxi es un joven músico que creció en un hogar tradicional mosuo. Fue criado por su madre, sus tías y tíos.

Pero su padre biológico también estuvo muy presente durante su infancia. Él todavía recuerda ir con él a recoger leña y setas al bosque cuando era pequeño.

Hoy en día, el padre vive en el mismo pueblo que él y conservan un fuerte vínculo entre sí.

“En realidad depende de la personalidad del hombre. Si es de buen corazón, y a pesar de que el matrimonio no funcione, él puede seguir encargándose de los niños. Les compra regalos y contribuye a su educación. Al fin y al cabo, los niños son sus hijos aunque no dependan de él”, aseguró Zhaxi.

Matrimonios efímeros

Lo que distingue a los matrimonios de los mosuo de los que se celebran en otras sociedades tradicionales es que las relaciones pueden seguir un curso natural porque las mujeres no dependen de los hombres para conseguir ingresos.

Los hombres siguen teniendo un papel relevante en la vida pública de la comunidad y son sustentadores de los hijos de sus hermanas.

La tía de Zhaxi, Yang Congmu, es el “Dabu” o matriarca de su familia. Se le entregaron las llaves del “almacén”, un gesto simbólico que la convirtió en la cabeza de la familia.

Su primer “esposo” era carpintero y se conocieron cuando él estaba construyendo su casa.

Yang Congmu tejió para su amante un cinturón, como manda la tradición, en señal de afecto.

Ahora es más probable que las parejas modernas se regalen flores o un iPhone.

Yang Zhaxi es un joven nacido en el seno de una sociedad mosuo que ha decidido adoptar otro tipo de convivencia matrimonial.

“Al cabo de un rato, el amor se desvaneció. Mi esposo no tenía nada que ver con los niños y dejó de venir. En la cultura de los mosuo, las relaciones tienen que ver con el afecto mutuo. Cuando se desvanece, seguimos adelante “, explicó Yang Congmu.

Tradiciones peculiares

El gobierno chino no reconoce a los mosuo como uno de los 55 grupos oficiales de minorías porque su población es relativamente pequeña.

En la tarjeta de identidad de Zhaxi, por ejemplo, se le identifica como mongol.

Los mosuo son tradicionalmente animistas y creen en la idea de una Madre Tierra. Este antiguo sistema religioso se mezcla con la importación más reciente del budismo tibetano. Muchas familias envían incluso a uno de los varones a estudiar para que se convierta en monje.

Los mosuo también tienen algunas creencias inusuales, como la veneración de los perros.

La construcción de carreteras y un aeropuerto cercano ha traído nuevas corrientes de vida a esta comunidad de 40.000 habitantes.

Existe el mito de que hace mucho tiempo, los perros tenían una vida útil de 60 años, mientras que los humanos solo vivían durante 13. Los humanos y los perros acordaron intercambiar vidas y los humanos prometieron presentar sus respetos a los perros a cambio.

Modernidad y tradición

Tras construirse una carretera y un aeropuerto cerca, que quedó inaugurado en 2015, cada vez llegan más turistas a las costas del lago Lugu, trayendo nuevas creencias y prácticas.

La cultura de los mosuo se encuentra actualmente atrapada entre la modernidad y la tradición.

“Los aldeanos que viven junto al lago han construido hoteles para turistas. Algunas familias que tienen sus casas en lugares con buenas vistas (al lago) se han hecho muy ricas”.

“También hay cosas positivas, gracias al transporte los mosuo están explorando más el mundo exterior y experimentando nuevas ideas”, aseguró Zhaxi.

Las opiniones de los mosuo sobre el amor y el matrimonio también se están transformando con el mayor contacto con el mundo exterior.

Los jóvenes mosuo reciben cada vez más influencia del mundo exterior y algunos han adoptado el matrimonio tradicional chino con votos de monogamia y fidelidad eterna.

Los jóvenes muchas veces se sienten atraídos por esa idea de amor romántico que ven en las películas chinas y cada vez es más frecuente que elijan casarse de la manera tradicional china: viviendo juntos como pareja y aceptando votos de unión de por vida.

Zhaxi se ha casado fuera de su tribu con una china de nombre Han. Vive con ella y con su bebé y cree que este es un modo de vida “más simple”.

Pero, eso sí, sigue siendo responsable del cuidado de los hijos de su hermana.

 

*Esta nota fue originalmente publicada en inglés para BBC Travel aquí y después adaptada a español.

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