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La seguridad se desdibuja en Edomex

Francisco Paredes

Los esfuerzos en materia de seguridad por parte de las autoridades en el Edomex tienen que reconocerse, al menos de los cuerpos federales y algunos estatales, pero lamentablemente la ciudadanía paga la factura de años de corrupción y negación de un problema grave que se ha gestado en el interior de las colonias y calles mexiquenses.

Mientras la Comisión Estatal de Seguridad Ciudadana (CESC) refuerza programas preventivos del delito, siete elementos de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM) son detenidos por extorsionar y liberar a un presunto narcomenudista, así los contrastes que se presentan en el territorio estatal.

La policía que comanda Eduardo Valiente, ha buscado por todos los medios reaccionar (al menos de inicio) ante las condiciones de inseguridad que se registran en diversos puntos del Edomex, sin embargo de poco sirve si al momento de interponer la denuncia ante la PGJEM el ciudadano se  encuentra con un muro de prepotencia, burocracia y corrupción que desalienta la denuncia y permite que los delincuentes regresen a las calles.

De poco sirven los esfuerzos de la CESC, la Marina, el Ejército y la Policía Federal para disminuir los índices delictivos en el Estado de México, si al llegar a presentar la denuncia ante el Ministerio Público el ciudadano pierde tiempo, dinero y es tratado como si fuera el mismo delincuente. Sobre todo en temas sensibles como el de la atención a mujeres, o temas graves como el secuestro y la extorsión, donde el ciudadano está totalmente expuesto a la buena voluntad de los agentes ministeriales.

A penas esta misma semana un elemento de la CESC me comentaba sobre el trabajo de acercamiento a la población y como la seguridad se desdibuja cuando los ciudadanos dejan de confiar en las autoridades, porque ese es el punto donde todo se complica y la gente comienza a buscar formas para su propia protección inclusive pasando por encima de la ley.

Menudo trabajo tiene la actual administración para mejorar la seguridad en las calles mexiquenses, pero mayor el trabajo que se tendrá que hacer desde adentro para limpiar las corporaciones y recuperar, o al menos intentar acercar a la ciudadanía a los conductos adecuados para contribuir con la denuncia que mantenga a los delincuentes tras las rejas.

Última voluntad

La Procuraduría no termina una,  cuando entra a otra… La institución ha permitido que varios de sus temas se conviertan en conflictos mediáticos que alimentan los morbos e instintos del subconsciente colectivo, “El vengador de la Marquesa” o la filtración a los medios de comunicación del vídeo del homicidio de un juez federal son la muestra clara de la fragilidad en la estrategia de comunicación de esta institución.

La versión pública de los hechos ocurridos en el kilómetro 38 de la carretera México-Toluca despertó dos reacciones generales entre la población: la incredulidad y la mitificación de un personaje que en el imaginario colectivo es el perfecto “antihéroe” que se opone a los que hacen daño a la sociedad (gobierno y delincuencia).

La difusión de esa teoría por parte de la Procuraduría, marcará a la sociedad por un tiempo y será motivo de imitación en muchos de los casos que se presenten en lo subsecuente, esperemos que el saldo de esta estrategia no termine siendo desfavorable para la población.

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