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Lencóis Maranhenses, dunas, desierto y lagunas en Brasil

Lencóis Maranhenses es uno de los destinos más impresionantes del mundo conformando un Parque Nacional en el que dunas y el agua de lluvia crean lagunas cristalinas.

El Parque Nacional de los Lencóis Maranhenses se ubica en el estado de Maranhao, a unos 1,500 kilómetros al norte de Salvador de Bahía. De una belleza natural fascinante, comprende los municipios de Barreirinhas, Humberto de Campos, San Amaro y Primera Cruz, y abarca una extensión de más de 150,000 hectáreas en las que encontramos 70 kilómetros de playas.

Aunque se puede visitar durante todo el año, la etapa propicia para acercarse a esta maravilla de la naturaleza es tras finalizar la época de las lluvias, que rellenan los lagos y es óptima para los baños, en el período comprendido entre mediados de junio hasta agosto.

Según el Instituto Brasileiro de Turismo (Embratur) se trata de un paraje ‘desértico’ en el que llueve “300 veces más que en el Sáhara”.

Efectivamente se trata de una zona de desierto en la que, año tras año, siempre tras la estación húmeda, llegan las lluvias, con lo que se conforman miles de lagunas de diferente tamaño con un agua cristalina, que pintan una paleta de colores entre el azul y el verde, y con las dunas de arena finísima como límite.

La sede del parque se encuentra muy próxima a la localidad de Barreirinhas, de donde parten la mayoría de las excursiones a este área, bien en barca o por la zona de tierra a través de automóviles cuatro por cuatro, aunque también se puede acceder por San Amaro.

LO MEJOR, VERLO DESDE EL AIRE

También se puede llegar en coche particular o caravana partiendo de la capital del estado, San Luis, que se encuentra a 250 kilómetros, con un recorrido de una duración aproximada de tres horas, o en autobús, que suele tardar un poco más y que le llevará hasta las puertas de Barreirinhas.

Pero, si tiene ocasión, lo mejor es acceder a Lençóis Maranhenses en avión o avioneta, que se alquilan en San Luis, y que suele llevar unos 50 minutos de vuelo. Lo interesante es que, desde el aire, se obtiene una vista de la zona inmejorable y espectacular.

Para los que planeen recorrer este espacio natural en vehículos todoterreno es necesario disponer de una autorización expedida por el Instituto Chico Mendes (ICMBIO), ubicado en la ciudad de Barreirinhas, por lo que es aconsejable que realicen las gestiones antes de la visita.

El parque constituye, según la Secretaría de Turismo del Estado, “una de las principales atracciones turísticas de extranjeros y brasileños que visitan el estado de Maranhao y uno de los mejores destinos del mismo”.

Este lugar propone múltiples planes como paseos a caballo y rutas de senderismo que atraviesan la zona y ofrecen unas espectaculares panorámicas del entorno.

Los amantes del windsurf encontrarán en la aldea de Atins, frente al Río Preguiças, una interesante alternativa para practicar este deporte y sus diversas variantes.

Otra posibilidad es sumergirse en la Rota das Emoçoes -Ruta de las Emociones-. El recorrido arranca desde el Parque Nacional de Jericoacoara, pasa por el Delta do Parnaíba y continúa hasta los Lençóis Maranhenses, con recorridos en barco en algunos tramos.

Para el alojamiento, el sistema de inscripción de prestadores de servicios turísticos del Ministerio de Turismo (Cadastur) recomienda 35 posadas y hoteles ubicadas en la ciudad de Barreirinhas, “la mejor equipada de la región en lo que respecta a alojamientos y al comercio de artesanía típico de la región”, según informan.

Desde la página oficial del parque también realizan la advertencia de que lo imprescindible para llevar hasta allí es ropa ligera, sombrero o gorro y protector solar, así como gafas de sol y repelente de mosquitos.

Se hace especial hincapié en que las protecciones solares deben ser repuestas en función de las necesidades, dado que la exposición al astro solar es enorme porque no hay sombras en las dunas.

Entre las zonas a visitar, las más visitadas son la Lagoa Preguiça, –de la pereza- que se recorre a pie y lleva este nombre porque es la más cercana, donde se quedan los perezosos, y a la que es tradición volver al final de la jornada para contemplar la maravillosa puesta de sol que se contempla desde ella.

Otras lagunas aconsejables y que son las más contempladas por los visitantes son las denominadas Lagoa Esmeralda; la Lagoa Azul y la Lagoa da Paz.

Más alejada, pero muy interesante, se encuentra la denominada Lagoa do Peixe -del pez- que lleva ese nombre porque es la única que, aunque llegue hasta allí en la estación seca, nunca la encontrará sin agua y además tiene peces de forma permanente en sus aguas.

Una zona mágica, sin duda, en la que, además, en un país en el que los focos de atracción turística suelen estar repletos de gente, como Río o Salvador de Bahía, no encontrará mucho público. Ni nacional ni extranjero, debido a su extensión y a la distancia que se encuentra de los grandes focos de población.

vanguardia.com.mx

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