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Millones de objetos artificiales y peligrosas colisiones: ¿quién va a limpiar la órbita?

El 1 de marzo el cohete portador ruso Soyuz-ST colocó en la órbita terrestre los primeros seis satélites británicos del sistema de internet global OneWeb. En total, se prevé crear un grupo de unos 700 aparatos. ¿Crecerá el riesgo de colisiones espaciales?

Se trata de un número bastante grande, porque en el año 2018 en la órbita de la Tierra hubo 1.071 satélites operativos, observa Mijaíl Kótov, columnista del diario ruso Izvestia

Colisiones incontrolables

Si la Estación Espacial Internacional —EEI— choca solo con un fragmento de desechos de 10 centímetros, es probable que este encuentro sea fatal, señala el periodista.

Según los cálculos de la Agencia Espacial Europea, en la órbita terrestre baja, hay más de 29.000 partículas que miden más de 10 cm. Cada una de ellas, en caso de colisión, garantiza la destrucción de cualquier nave espacial o estación orbital.

Prácticamente todas estas piezas de basura se tienen en cuenta y se monitorean desde la Tierra. Esta categoría también incluye satélites usados ​​y etapas de cohetes.

Las partículas de uno a 10 cm son muchas más: los científicos europeos estiman que hay alrededor de 670.000. Suena horrible, pero en realidad no es para tanto, comenta Kótov. Si todas estas piezas de basura se distribuyen sobre la superficie de la Tierra, la proporción sería de una pieza por cada 76 kilómetros cuadrados.

Mientras tanto, cada una de estas partículas es capaz de destruir un satélite y causar un daño muy grave a la EEI.Pero además de estas partículas grandes, las hay mucho más pequeñas, pero no menos peligrosas. Se trata de 17 millones de partículas de 1 mm a 1 cm de tamaño, y todas ellas son de origen artificial. Dichas partículas pueden dañar un aparato espacial e incluso penetrar en la protección contra meteoritos de una estación orbital.

Los satélites se están estropeando poco a poco —hay más de 2.000 aparatos no operativos  en la órbita—, pero nadie los retira. Pronto será un gran problema para todo el programa espacial global, advierte Kótov.

Existe el riesgo de que comiencen a suceder unas colisiones incontrolables, lo que conducirá a un efecto dominó, pronosticó en 1978 el consultor de investigación de la NASA Donald Kessler.

Al chocar en órbita, los satélites forman una gran cantidad de fragmentos, parte de los cuales, pueden encontrar a una siguiente ‘víctima’ y así sucesivamente.

¿Quién está tirando basura y quién va a limpiar?

En el primer puesto por la cantidad de escombros espaciales está EEUU con 3.999 objetos grandes, seguido de Rusia con 3961 y China con 3475 objetos.

Por desgracia, hasta ahora ninguna potencia mundial ha comenzado a tratar seriamente el problema de los desechos orbitales.Sorprendentemente, Suiza es el país más cercano a lanzar su limpiador de espacio. En un futuro próximo, el ClеanSpace One debe colocarse en órbita, cuya tarea principal será retirar el único satélite suizo que no funciona. Pero el aparato es de uso único y no tendrá un impacto significativo en la basura espacial.

EEUU tiene varias ideas para lidiar con el problema de los desechos espaciales, pero hasta ahora ninguno se ha convertido en nada real. Entre las opciones, por ejemplo, se considera una red que se lance sobre las acumulaciones de desechos espaciales para luego dirigirlos hacia la Tierra. Otra variante supone el uso de un láser.

Asimismo, en febrero de 2019, la sonda británica RemoveDebris realizó las primeras pruebas de un arpón orbital. Mientras estaba en órbita, la sonda disparó un arpón al objetivo y lo tiró con un cable.

No obstante, son solo éxitos individuales, mientras que una gran cantidad de escombros continúa en el espacio.

En comparación con toda la basura espacial, otros 700 satélites sobre nuestras cabezas no cambiarán mucho la situación. Además, es posible que una colocación tan masiva de objetos espaciales en órbita signifique un aumento de las capacidades técnicas de la cosmonáutica moderna y, por lo tanto, la próxima llegada de ‘limpiadores espaciales’, concluye Kótov.

mundo.sputniknews.com

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