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Misteriosa “quiebra “ de Probosque

*Ya solo los gasolineros se quejan por desabasto
*Un enredo judicial, el caso Tlanixco

 

  • Bajo el pretexto de que Probosque está en quiebra, decenas de trabajadores de distintas áreas de la dependencia fueron despedidas sin previo aviso, si bien está en sus facultades, el problema es que quieren liquidar con el mínimo a quienes por años se entregaron a la Protectora de Bosques, en promedio 400 pesos; además de que no está en números rojos. Hace unos días el gobernador Alfredo Del Mazo anunció un aumento millonario al presupuesto de la dependencia por lo que la quiebra suena un tanto dudosa. ¿Dónde está el OSFEM o la ASF?
  • Pese a que la Asociación de Distribuidores de Gasolina y Lubricantes (ADIGAL) del Valle de Toluca sigue lamentando las estaciones cerradas y las incontables, dicen, pérdidas económicas hacia el sector derivado de la lucha contra el huachicol, la verdad es que en esta región las familias ya realizan sus actividades sin ningún contratiempo; podrán decir que se ha normalizado el desabasto y que muchos ya saben donde cargar, pero la verdad es que esta crisis de combustible también evidenció la proliferación innecesaria de estaciones de combustible en cada esquina y cómo muchos empresarios veían en el robo de combustible un negocio muy rentable en el que podían invertir y ganar, ganar, ganar.
  • En el caso Tlanixco, tan innegable es que existe una muerte por desentrañar –primero debe determinarse si se originó en causas naturales, fue un accidente, o provocada-, como innegables son las anomalías en el proceso jurídico instaurado contra los seis acusados. Si de reponer el proceso se trata, también parece incorrecto que se reponga con los detenidos en la cárcel porque, al decir de los organismos defensores de derechos humanos que conocen el caso, ni siquiera existe la certeza de que los señalados –todos involucrados de una u otra manera con el comité de agua- hayan participado en alguna medida en el hecho que se les imputa porque no hay testigos presenciales. Lo único parece no dejar lugar a dudas, son los “errores” jurídicos por los que se llega a las sentencias.

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